AUTORIDAD DE LAS ESCRITURAS, CAMINO HACIA LA INTEGRIDAD INTELECTUAL

La sociedad actual piensa que someterse de manera absoluta a algo o alguien es un poco pasado de moda. Por tanto someterse a la autoridad absoluta de la Biblia suena un poco irracional. Y a los que creen o mejor dicho se someten a ella, se les califica como faltos de integridad intelectual o personas del medioevo.
Frente al discurso actual que promueve la no sumisión en todos los niveles de la vida y en momentos cuando todos buscan “libertad de” se hace necesario recordar que los cristianos tenemos que  estar sometidos a la palabra de Dios, sólo con ello mantendremos nuestra integridad intelectual o de contrario seremos arrastrados por la corriente de este mundo.
Para explicar mejor lo que se ha planteado se hace necesario formular la siguiente interrogante: ¿Qué significa integridad? Según el diccionario Columbus: “…Aquello a que no le falta ninguna de sus partes” o como dice el diccionario Rancés: “Que tiene todas sus partes. Probo, recto, honrado”. Además siguiendo el pensamiento del doctor John Stott se puede aseverar que la integridad implica armonía plenitud. Significa también coherencia entre lo que se piensa y lo que se vive (o se hace).
El cristiano confiesa que Jesús es su Señor y se somete a su autoridad, y esto es lo que da armonía a su vida. Le da integridad a su vida.
Cristo es el Señor de todo y eso es lo que nos da integridad. “Un cristiano integrado es aquél que está en paz consigo mismo: no hay en él una dicotomía entre sus creencias y su conducta. Por eso como dice el apóstol Pablo se hace necesario llevar “cautivo todo pensamiento para que se someta a Cristo” (2 Co. 10:5.  NVI). Se hace necesario encarnar las palabras emitidas por el doctor Lutero que a la letra dicen: “Mi conciencia está cautiva de la Palabra de Dios”
“La sumisión a las Escrituras es una parte inseparable de la sumisión a Jesús como Señor”. El cristiano no puede mostrar una sumisión selectiva. No se puede pasar por las páginas de la Escritura, al igual que se va a un jardín y uno selecciona sólo las flores de su agrado y luego desprecia o deja las que no son del gusto. Por tanto, una sumisión selectiva no es sumisión, por el contrario es la manifestación de “arrogancia e inmadurez”. ¡Dios nos exige una sumisión absoluta!
John Stott Todos creen que Dios es amor, sin embargo cuando uno observa los desastres naturales , o una desgracia es difícil de seguir creyendo que Dios sea amor. Es difícil entender. Es más probable que haya una lucha en entender este asunto sin embargo esto no lleva ni autoriza para ignorar que Dios es amor.
Los problemas están ahí, uno piensa, lucha, lamenta, consulta a los pastores y libros un poco se nos aclara, pero como cristianos tenemos que seguir creyendo en el amor de Dios, a pesar de los problemas. Y es la misma manera de cómo debemos tratar también con los asuntos de la Biblia. Muchas veces tendremos que decir no entiendo como es, pero así lo dice y por tanto hay que respetar su autoridad. No se sugiere una flojera o superficialidad en el estudio bíblico, sino lo que se quiere decir es, que  después de todo un esfuerzo por comprender con humildad sobre las rodillas y en oración y con una  intensidad de análisis, estudio e investigación se tiene que seguir aceptando su autoridad absoluta.

Si conocemos mas y mas a Dios y a sus perfectos atributos, Entonces comprenderemos que el está en control del universo.
Los cristianos en este tiempo posmoderno “tenemos que atrevernos a ser tenidos por necios en este mundo” y hasta cierto punto la locura y la ofensa de nuestra sumisión a la Palabra sigue siendo la elección más sabia en el mundo actual. De esa manera podemos decir junto con el salmista David: “Quiero cantar al amor y a la justicia: quiero Señor cantarte Salmos. Quiero triunfar en el camino de la perfección… quiero conducirme en mi propia casa con integridad de corazón. No me pondré nada en que haya perversidad” (Sal. 101:1-3 NVI).